Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Ordinario de la Misa: Viernes, I Semana Tiempo Ordinario. Ciclo C. 18 de Enero. 2013.
Sálvanos, Señor y Dios nuestro
Feria de la 1a. semana del Tiempo Ordinario
Ven, Señor, en ayuda de tu siervo
Antífona de Entrada
Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria el alabarte.
Oración Colecta
Oremos:
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor,
amar a nuestros prójimos.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Lectura de la carta a los
hebreos (4, 1-5. 11)
Hermanos:
Mientras está en pie la promesa de entrar en el descanso de Dios, tengamos cuidado, no sea que alguno se quede fuera. Porque a nosotros también se nos ha anunciado este mensaje de salvación, lo mismo que a los israelitas en el desierto; pero a ellos no les sirvió de nada oírlo, porque no lo recibieron con fe. En cambio, nosotros, que hemos creído, ciertamente entraremos en aquel descanso, al que se refería el
Señor, cuando dijo:
Por eso juré en mi cólera que no entrarían en mi descanso.
Los trabajos de Dios terminaron con la creación del mundo, ya que al hablar del séptimo día, la Escritura dice que Dios descansó de todos sus trabajos el día séptimo; y en el pasaje de que estamos hablando, afirma que no entrarían en su descanso.
Apresurémonos, pues, a entrar en ese descanso; no sea que alguno caiga en la infidelidad, como les sucedió a los israelitas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 77
No olvidemos
las hazañas del Señor.
Cuanto hemos escuchado y conocemos del poder del Señor y de su gloria, cuanto nos han narrado nuestros padres, nuestros hijos lo oirán de nuestra boca.
No olvidemos
las hazañas del Señor.
Que ellos también lo cuenten a sus hijos para que en Dios coloquen su esperanza, cumplan los mandamientos del Señor y no echen al olvido sus hazañas.
No olvidemos
las hazañas del Señor.
Que no vayan a ser, como sus padres, generación rebelde y obstinada, inconstante de
corazón e infiel a Dios, de alma.
No olvidemos
las hazañas del Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Marcos (2, 1-12)
Gloria a ti, Señor.
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisiéron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico:
“Hijo, tus pecados te quedan perdonados”.
Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar:
“¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar
los pecados sino sólo Dios?”
Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo:
“¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te
son perdonados’ o decirle:
‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa?’ Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados —le dijo al paralítico—: Yo te lo mando:
levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.
El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
“¡Nunca habíamos visto cosa igual!”
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Marcos continúa presentando el ministerio liberador de Jesús. Los milagros no son un asunto mágico; tienen siempre un sentido liberador. Marcos integra en este pasaje la curación del paralítico y la confrontación con los dirigentes religiosos del pueblo. El paralítico y sus amigos manifiestan una absoluta confianza en Jesús y un gesto de solidaridad, pues no puede haber auténtica fe si ésta no se hace visible en la práctica solidaria. Jesús sana y perdona. Sana de la parálisis que impide caminar, ser autónomo y libre. Perdona, porque es necesario liberar también la interioridad y la conciencia de toda atadura y de toda esclavitud. Esta actitud de Jesús desencadena el rechazo de las autoridades religiosas: escribas, fariseos, herodianos. La praxis de Jesús no tiene cabida en la mentalidad estrecha de los poderosos. Estos juzgan y condenan a Jesús porque les cuestiona y les derrumba sus esquemas mentales.
Actualmente sufrimos de muchas parálisis provocadas por las ideologías dominantes, que impiden que el pueblo pobre y sencillo piense, actúe y transforme su realidad alcanzando autonomía y libertad. Nuestra tarea como evangelizadores es contribuir a la concientización y educación crítica de nuestros hermanos para que puedan “caminar libremente por la historia”.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio Común IV
La alabanza, don de Dios
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues, aunque no necesitas de nuestra alabanza, es don tuyo el que seamos agradecidos; y aunque nuestras bendiciones no aumentan tu gloria, nos aprovechan para nuestra salvación.
Por Cristo nuestro Señor.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org