Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Ordinario de la Misa: XXI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Miércoles 29 de Agosto, 2012
Martirio de San Juan Bautista
Memoria
Dichoso el que teme al Señor
Antífona de Entrada
Sin temor alguno he expuesto tu ley ante los reyes y he repetido tus preceptos porque en verdad los amo.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que elegiste a san Juan Bautista para preparar, con su predicación y ejemplo, la venida de Cristo y dar con su muerte testimonio de la verdad y la justicia, concédenos, por su intercesión, anunciar y atestiguar con nuestra vida toda la verdad del Evangelio.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Jeremías (1, 17-19)
En aquellos días, el Señor me dirigió estas palabras:
“Ciñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante.
Mira: hoy te gago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 70
Proclamaré, Señor,
tu misericordia.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; tú que eres justo, ayúdame y defiéndeme, escucha mi oración y ponme a salvo.
Proclamaré, Señor,
tu misericordia.
Sé para mí, refugio y salvación, pues eres tú mi roca y mi baluarte; del poder del inicuo y del violento,ven, Dios mío, a librarme.
Proclamaré, Señor,
tu misericordia.
Desde mi juventud, Señor, mi esperanza tú fuiste; desde antes de nacer me apoyé en ti y tú me protegiste.
Proclamaré, Señor,
tu misericordia.
Yo proclamaré siempre tu justicia, y tu gran compasión, a todas horas. Me enseñaste a alabarte desde joven y no he dejado de anunciar tus obras.
Proclamaré, Señor,
tu misericordia.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos,dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Marcos (6, 17-29)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía:
“No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.
Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.
La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.
Ella fue a preguntarle a su madre:
“¿Qué le pido?”
Su madre le contestó:
“La cabeza de Juan el Bautista”.
Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo:
“Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.
Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La misión de Juan fue la de ser el precursor del evangelio de Jesús; nuestra misión es la de ser continuadores de esa misma misión. Como Juan, nosotros preparamos la irrupción del Mesías en la vida del pueblo; como Juan, nuestra tarea principal se concentra en dar testimonio de la verdad que Dios revela en Jesús de Nazaret; como Juan, ayudamos a otras personas a buscar y a seguir a Jesús. La misión de Juan nos ayuda también a entender la misión de Jesús. La misión de Juan fue la de preparar al pueblo de Israel y a sus gobernantes para el juicio de Dios; la tarea de Jesús fue la de preparar un nuevo pueblo para la llegada del Reino de Dios. El bautismo de Juan exigía un cambio de mentalidad para superar el pecado; el bautismo de Jesús, además de la conversión, pide asumir una nueva espiritualidad en la que el creyente se reconoce como hijo o hija de Dios. Juan actúa en el desierto, en el lugar del nacimiento de Israel; Jesús actúa en las ciudades y aldeas, allí donde el pueblo lucha diariamente por su sustento. Al final, Juan y Jesús ofrecen sus vidas como testimonio de la verdad que comunican.
Oración sobre las Ofrendas
Que el sacrificio que vamos a ofrecerte nos dé fuerzas, Señor, para mantenernos fieles a la justicia y a la verdad que san Juan Bautista anunció con su palabra y defendió con su sangre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio propio
La misión de san Juan Bautista
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno,por Cristo nuestro Señor.
Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia, que lo distinguió con particular honor entre todos los hombres. El fue, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo y aún antes de nacer, saltó de gozo por la visita del Salvador.
Sólo a él fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero, Redentor del mundo. Bautizó con el agua, que habría de quedar santificada, al mismo autor del bautismo, por quien mereció dar el testimonio supremo de su
sangre.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Refiriéndose a Jesús, Juan Bautista decía a sus discípulos: Es preciso que él crezca y que yo disminuya.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Concédenos, Señor, comprender y venerar profundamente la Eucaristía que hemos celebrado en la conmemoración del martirio de san Juan Bautista y experimentar en nuestra vida sus frutos redentores.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.