Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

Publicidad

Ordinario de la Misa: XXIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Sábado 15 de Septiembre, 2012

Ordinario de la Misa: XXIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Sábado 15 de Septiembre, 2012

 

Nuestra Señora de los Dolores

Memoria

Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio

Antífona de Entrada

El anciano Simeón dijo a María: Este Hijo tuyo será un signo de división y provocará la caída y la resurrección de muchos en Israel; y una espada atravesará tu propio corazón.

Oración Colecta

Oremos:

Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo compartiera con él, de pie junto a la cruz, sus sufrimientos, haz que todos nosotros, asociados con la Virgen en la pasión de Cristo, participemos también en la gloria de la resurrección.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura de la carta a los

hebreos (5, 7-9)

Hermanos:

Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 30

Señor, por tu amor tan grande

ponme a salvo.

A ti, Señor, me acojo, que no puede yo nunca degraudado; Señor, tú que eres justo, ponme a salvo. Escucha mi oración.

Señor, por tu amor tan grande

ponme a salvo.

Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi refugio. Pues eres mi refugio y fortaleza, por tu nombre, Señor, guía mis pasos.

Señor, por tu amor tan grande

ponme a salvo.

Sácame de la red que me han tendido, pues eres tú mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad me librará, Dios mío.

Señor, por tu amor tan grande

ponme a salvo.

Pero yo en ti confío; “tú eres mi Dios”, Señor, siempre te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de mi enemigo que viene tras mis pasos.

Señor, por tu amor tan grande

ponme a salvo.

Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de todos, ¡qué bueno eres!

Señor, por tu amor tan grande

ponme a salvo.

 

Secuencia (opcional)

La Madre piadosa estaba junto a la cruz, y lloraba mientras el Hijo pendía; cuya alma triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y afligida estaba la Madre herida, de tantos tormentos llena, cuando triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena! ¿Y cuál hombre no llorara si a la Madre contemplara de Cristo en tanto dolor? ¿Y quién no se entristeciera, Madre piadosa, si os viera sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo, vio a Jesús en tan profundo tormento la dulce Madre. Vio morir al Hijo amado que rindió desamparado el espíritu a su Padre.

* ¡Oh dulce fuente de amor!, hazme sentir tu dolor para que llore contigo. Y que, por mi Cristo amado, mi corazón abrasado más viva en él que conmigo. Y, porque a amarlo me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí. Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar y de veras lastimar de sus penas mientras vivo; porque acompañar deseo en la cruz, donde lo veo, tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!, llore ya con ansias tantas que el llanto dulce me sea; porque su pasión y muerte tenga en mi alma de suerte que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore y que en ella viva y more de mi fe y amor indicio; porque me inflame y encienda y contigo me defienda en el día del juicio. Haz que me ampare la muerte de Cristo, cuando en tan fuerte trance, vida y alma estén; porque, cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria.

Amén.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Dichosa la Virgen María, que sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (19, 25-27)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:

“Mujer, ahí está tu hijo”.

Luego dijo al discípulo:

“Ahí está tu madre”.

Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

La tradición cristiana exalta la figura de María de Nazaret recordando alguno de los grandes valores que la caracterizaron. Hoy la advocación de “Nuestra Señora de los Dolores” hace memoria del camino que ella recorrió hasta la cruz. El camino de María fue particularmente difícil, ya que todo lo que hacía su hijo contradecía la mentalidad y expectativas de los poderosos de su tiempo: la inclusión de mujeres del grupo de seguidores, el contacto permanente con leprosos y enfermos, la comida compartida con publicanos y pecadores fueron algunas de las prácticas que originaron constantes conflictos con Maestros de la Ley, fariseos y herodianos. Y tal vez, lo más significativo fue el hecho de que Jesús constituyera una nueva manera de ser familia a partir de la escucha y la práctica de la palabra de Dios, lo que pudo causar mayor inquietud entre sus parientes. En todo esto María supo mantener la proximidad y seguir al hijo hasta la cruz. Permanecer junto a la cruz, a pesar del dolor mortal que la embargaba, es claramente una forma de resistencia ante la violencia que el imperio le imponía al hijo amado.  En cuanto a nosotros, amar a Jesús como María lo amó es asumir esa capacidad de tenacidad y resistencia ante la violencia desmedida que las sociedad ejerce sobre quienes la desafían.

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en esta festividad de la Virgen de los Dolores, a la que tu Hijo nos dio como madre cuando celebró en la cruz este mismo sacrificio que vamos a ofrecerte.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Santa María Virgen I

Maternidad de la santísima

Virgen María

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la festividad de Santa María, siempre virgen: Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo y sin perder la gloria de su virginidad, hizo brillar sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor.

Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión

Alegrémonos de participar en los sufrimientos de Cristo, para que podamos alegrarnos también el día en que venga lleno de gloria.

Oración después de la Comunión

Oremos:

Tú que nos has hecho partícipes del sacramento de nuestra redención en esta fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, ayúdanos, Señor, a aliviar los sufrimientos que Cristo sigue padeciendo en nuestros hermanos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post