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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: XXXIV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Martes, 27 de noviembre 2012

Ordinario de la Misa: XXXIV  Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Martes, 27 de noviembre 2012

Dios mío, ven en mi ayuda

Feria de la 34a. semana del Tiempo Ordinario

Que todo se alegre ante el Señor

Antífona de Entrada

 Dios mío, ven en mi ayuda;  Señor, date prisa en socorrerme.  Tú eres mi auxilio y mi salvación; Señor, no tardes.

Oración Colecta

 Oremos:

 Señor, tú que eres nuestro  creador y quien amorosamente  dispone toda nuestra vida,  renuévanos conforme a la  imagen de tu Hijo y ayúdanos a conservar siempre tu gracia. 

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del

Apocalipsis del apóstol san

Juan (14, 14-19)

 Yo, Juan, tuve otra visión:

Vi una nube blanca y en ella  a alguien que parecía un ser  humano, con una corona de oro  en la cabeza y una hoz afilada  en la mano. Entonces  un ángel salió del templo y le gritó con potente voz al que estaba sentado en la nube:

“Empuña la hoz y ponte a segar;  el tiempo de la cosecha ha  llegado ya; la mies de la tierra  está madura”. El que estaba  sentado en la nube pasó su  hoz sobre la tierra y recogió la cosecha de la tierra.

Salió otro ángel del templo  celestial, también él con una  afilada hoz en su mano.  Y salió del templo otro más,  el ángel que tiene poder sobre  el fuego, y le gritó con potente

voz al que tenía la hoz afilada:

“Empuña tu hoz afilada y corta  los racimos de la viña de la  tierra, porque sus uvas ya están  maduras”.

El ángel acercó su hoz a  la tierra, cosechó la viña de  la tierra y echó los racimos  en el gran lagar de la cólera  de Dios. Pisaron las uvas  en el lagar, fuera de la ciudad,  y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los frenos  de los caballos, en una  extensión de unos trescientos kilómetros.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 95

Que todo se alegre

ante el Señor.

“Reina el Señor”, digamos  a los pueblos. El afianzó con  su poder el orbe, gobierna  a las naciones con justicia.

Que todo se alegre

ante el Señor.

Alégrense los cielos y la tierra,  retumbe el mar y el mundo  submarino; salten de gozo  el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo.

Que todo se alegre

ante el Señor.

Regocíjese todo ante el Señor,  porque ya viene a gobernar el  orbe. Justicia y rectitud serán las  normas con las que rija a todas las naciones.

Que todo se alegre

ante el Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.

 Sé fiel hasta la muerte y te  daré como premio la vida, dice el Señor.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (21, 5-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como  algunos ponderaban la solidez  de la construcción del templo  y la belleza de las ofrendas  votivas que lo adornaban, Jesús dijo:

“Días vendrán en que no  quedará piedra sobre piedra de  todo esto que están admirando;

todo será destruido”.

Entonces le preguntaron:

“Maestro, ¿cuándo va a ocurrir  esto y cuál será la señal de que  ya está a punto de suceder?”

El les respondió:

“Cuídense de  que nadie los engañe, porque  muchos vendrán usurpando  mi nombre y dirán: ‘Yo soy el  Mesías. El tiempo ha llegado’.  Pero no les hagan caso. Cuando  oigan hablar de guerras y  revoluciones, que no los domine  el pánico, porque eso tiene  que acontecer, pero todavía no es el fin”.

 Luego les dijo:

“Se levantará  una nación contra otra y un  reino contra otro. En diferentes  lugares habrá grandes  terremotos, epidemias y hambre,  y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

La reconstrucción del Templo de Jerusalén tardó más de ochenta años y consumió una cantidad enorme de recursos económicos. Para poder hacer una edificación que compitiera con los templos griegos y los edificios públicos romanos se sometió a la población a una fuerte tributación. Se calcula que un campesino de aquella época pagaba en impuestos más de la mitad de lo que ganaba. La belleza del edificio arrancaba exclamaciones a hebreos y extranjeros, ya que era tan grande que se requería un par de horas (¿unos ocho kilómetros al menos de perímetro?) Un codo es igual a 64 cms. El templo de Salomon medía, en codos, 283.5 de largo por 254.3 de ancho y una altura máxima de 50. Las cantidades tienen un error de más o menos 2,5 por ciento. ¡O sea 10 minutos para dar la vuelta al Templo! para recorrer sus muros exteriores. Detrás de esta magnificencia se escondía la violencia, la miseria y la opresión de muchas personas que naufragaban en medio de deudas, hambrunas y precariedades de todo tipo. La crítica de Jesús pone en evidencia cómo la voluntad humana de poder se encubre con espléndidos edificios religiosos y con teologías no menos sofisticadas. – En la actualidad tenemos una situación semejante; sólo que ahora no se cometen esas injusticias a nombre de la religión, sino del ‘progreso’, la tecnología, la eficacia o el crecimiento económico. Muchas guerras, catástrofes e injusticias se evitarían si, de una vez para siempre, los seres humanos aprendieran el significado de los límites que la misma existencia impone.

 

Oración sobre las Ofrendas

Santifica, Señor, estos dones  y por medio del sacrificio de tu  Hijo, transforma toda nuestra vida en una continua ofrenda. 

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio Común VI

 El misterio de nuestra salvación

en Cristo 

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,  es nuestro deber y salvación  darte gracias, Padre santo,  siempre y en todo lugar, por  Jesucristo, tu Hijo amado.

Por él, que es tu Palabra,  hiciste todas las cosas; tú nos  lo enviaste para que, hecho  hombre por obra del Espíritu  Santo y nacido de María, la  Virgen, fuera nuestro Salvador y  Redentor.

Él, en cumplimiento de tu  voluntad, para destruir la muerte  y manifestar la resurrección  extendió sus brazos en la cruz  y así adquirió para ti un pueblo  santo.

Por eso, con los ángeles y los  santos, proclamamos tu gloria,  diciendo:

Santo, Santo, Santo…

 

Antífona de la Comunión

Nos has enviado, Señor, un  pan del cielo que encierra en sí  toda delicia y satisface todos los gustos. 

Oración después de la Comunión

 Oración:

Protege, Señor,  continuamente a quienes  renuevas y fortaleces con esta  Eucaristía y hazlos dignos de alcanzar la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

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