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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Jueves I Semana de Adviento. Ciclo C. 6 de diciembre, 2012.

Ordinario de la Misa: Jueves I Semana de Adviento. Ciclo C. 6 de diciembre, 2012.

Bendito el que viene en el nombre del Señor

Feria de Adviento: jueves de la 1a. semana o memoria libre de san Nicolás, Obispo

Te damos gracias, Señor, porque eres bueno

Antífona de Entrada

Tú estás cerca, Señor, y todos  tus caminos son derechos.  Desde el principio comprendí  que tu alianza la estableciste para siempre.

Oración Colecta

 Oremos:

Muestra, Señor, tu poder  y ven en nuestra ayuda  para que la abundancia de  tu misericordia apresure el  momento de la salvación  que nuestros pecados han

retardado.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Isaías (26, 1-6)

Aquel día se cantará este canto en el país de Judá:

“Tenemos una ciudad fuerte;  ha puesto el Señor, para salvarla,  murallas y baluartes. Abran  las puertas para que entre el  pueblo justo, el que se mantiene  fiel, el de ánimo firme para  conservar la paz, porque en  ti confió. Confíen siempre en  el Señor, porque el Señor es  nuestra fortaleza para siempre;  porque él doblegó a los que  habitaban en la altura; a la  ciudad excelsa la humilló, la  humilló hasta el suelo, la arrojó  hasta el polvo donde la pisan los  pies, los pies de los humildes,  los pasos de los pobres”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 117

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Te damos gracias, Señor,  porque eres bueno, porque tu  misericordia es eterna. Más vale  refugiarse en el Señor, que poner  en los hombres la confianza;  más vale refugiarse en el Señor,  que buscar con los fuertes una alianza.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Abranme las puertas del  templo, que quiero entrar a  dar gracias a Dios. Esta es  la puerta del Señor y por ella  entrarán los que le viven fieles.  Te doy gracias, Señor, pues me  escuchaste y fuiste para mí la salvación.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Libéranos, Señor, y danos tu  victoria. Bendito el que viene  en nombre del Señor.

Que Dios desde su templo  nos bendiga. Que el Señor,  nuestro Dios, nos ilumine.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.  

 

Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.

Busquen al Señor mientras  lo pueden encontrar,  invóquenlo mientras

está cerca.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (7, 21. 24-27)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

“No todo el que me diga  ‘¡Señor, Señor!’, entrará  en el Reino de los cielos,  sino el que cumpla la voluntad  de mi Padre, que está en los cielos.

El que escucha estas  palabras mías y las pone  en práctica, se parece a un  hombre prudente, que edificó  su casa sobre roca. Vino la  lluvia, bajaron las crecientes,  se desataron los vientos  y dieron contra aquella casa;  pero no se cayó, porque estaba

construida sobre roca.

El que escucha estas  palabras mías y no las pone  en práctica, se parece a un  hombre imprudente, que edificó  su casa sobre arena. Vino la  lluvia, bajaron las crecientes,  se desataron los vientos,  dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

El asunto del seguimiento de Jesús no consiste solamente en proclamarlo a los cuatro vientos, sino en vivirlo en la cotidianidad de la vida. No se trata de decir, sino de ser. El seguimiento de Jesús implica una manera de ser, de vivir, de pensar, de sentir, de obrar y, también, de hablar. Es lo que se llama la coherencia de vida. En eso consiste construir sobre roca. Una vida cristiana consistente, sólida, aun con tropiezos, como es normal en la condición humana de los seres humanos; una experiencia de vida construida sobre bases sólidas proporcionadas por el evangelio. Pero a veces la experiencia del seguimiento de Jesús se edifica sobre bases sumamente frágiles: basta cumplir con ritos, normas, costumbres… que se reducen a momentos puntuales de la vida, pero no se extienden a todos los ámbitos de la persona humana. El cristiano con base sólida de fe se percibe a leguas de distancia. En este tiempo de Adviento es oportuno examinar la solidez de nuestro compromiso cristiano. En la oración, en la vida sacramental, en la liturgia, encontramos las fuentes que alimentan la fe. Pero es en el testimonio diario donde se “mide” la calidad de vida cristiana.

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas  ofrendas que hemos tomado  de tus mismos dones,  y concédenos que esta  Eucaristía que estamos  celebrando, nos alcance  la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Adviento I

Las dos venidas de Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo  y necesario, es nuestro deber  y salvación darte gracias  siempre y en todo lugar,  Señor, Padre santo, Dios  todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.

El cual, al venir por vez  primera en la humildad de  nuestra carne, realizó el plan  de redención trazado desde  antiguo y nos abrió el camino  de la salvación, para que  cuando venga de nuevo,  en la majestad de su gloria,  revelando así la plenitud de  su obra, podamos recibir los  bienes prometidos que ahora,  en vigilante espera, confiamos

alcanzar.

Por eso, con los ángeles  y los arcángeles y con  todos los coros celestiales,  cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la Comunión

Vivamos en este mundo como  hombres responsables, justos y  que sirven a Dios, en espera de  que se cumpla la feliz esperanza:  la manifestación gloriosa de  Jesucristo, nuestro Dios y salvador.

Oración después de la Comunión

 Oremos:

Por nuestra participación en  esta Eucaristía, enséñanos,  Señor, a no poner nuestro  corazón en las cosas  pasajeras, sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

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