Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Ordinario de la Misa; Jueves XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 21 de Junio, 2012
San Luis Gonzaga, religioso
Memoria
Que se alegren los justos con el Señor
Antífona de Entrada
El que tiene manos inocentes y puro el corazón, subirá al monte del Señor y permanecerá en su recinto sagrado.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que en la vida de san Luis Gonzaga quisiste dejarnos un modelo de pureza y en su muerte, un ejemplo heroico de servicio al prójimo, por sus méritos e intercesión, concede a quienes no hemos sabido imitar su inocencia, que podamos imitar su caridad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro del
Eclesiástico (Sirácide)
(48, 1-15)
En aquel tiempo, surgió Elías, un profeta de fuego; su palabra quemaba como una llama. El hizo caer sobre los israelitas el hambre y con celo los diezmó. En el nombre del Señor cerró las compuertas del cielo e hizo que descendiera tres veces fuego de lo alto.
¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? Tú resucitaste del sepulcro a un muerto, lo arrancaste de la muerte por la palabra del Altísimo. Tú llevaste la ruina a los reyes y la muerte a los príncipes en su lecho. Tú escuchaste las amenazas de Dios en el Sinaí y sus palabras de castigo en el Horeb. Tú ungiste a reyes vengadores y nombraste como sucesor tuyo a un profeta.
En un torbellino de llamas fuiste arrebatado al cielo, sobre un carro tirado por caballos de fuego. Escrito está de ti que volverás, cargado de amenazas, en el tiempo señalado, para aplacar la cólera antes de que estalle, para hacer que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos y congregar a las tribus de Israel.
Dichosos los que te vieron y murieron gozando de tu amistad; pero más dichosos los que estén vivos, cuando vuelvas.
Cuando Elías fue arrebatado por el torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Ningún príncipe lo intimidó, nadie lo pudo dominar. Ninguna cosa le era imposible y aun estando en el sepulcro, resucitó a un muerto. En vida hizo prodigios y después de muerto, obras admirables.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 96
Que se alegren los justos
con el Señor.
Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. El trono del Señor se asienta en la justicia y el derecho.
Que se alegren los justos
con el Señor.
Un fuego que devora a sus contrarios a nuestro Dios precede; deslumbran sus relámpagos el orbe y viéndolos, la tierra se estremece.
Que se alegren los justos
con el Señor.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.
Que se alegren los justos
con el Señor.
Los que adoran estatuas que se llenen de pena y se sonrojen, lo mismo el que se jacta de sus ídolos. Que caigan ante Dios todos los dioses.
Que se alegren los justos
con el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre!
Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (6, 7-15)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La oración del ‘Padrenuestro’ se ha convertido, por muy buenas razones, en el estandarte del cristiano. En su versión más larga aparecen una invocación y siete plegarias que condensan todas las convicciones cristianas. Lo primero es reconocer a Dios como ‘Padre’. Esta experiencia filial transforma todas nuestras expectativas, porque ya no somos sólo especie o raza, sino que somos familia universal. Las tres primeras plegarias nos recuerdan la tarea de santificación que se realiza cotidianamente en la vida cristiana. Santificarse es acercarse con confianza a Dios reconociendo que Él nos conoce más y mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos. Es, también, comprometernos para que sea él quien gobierne nuestras decisiones e instaure su Reino entre nosotros. Es aceptar su voluntad, aunque casi siempre sobrepase nuestro entendimiento. Reconocer a Dios como Padre es dar las gracias por el alimento cotidiano y evitar que se pudra en nuestros congeladores o que se devalúe en nuestras cuentas bancarias. Casi todo lo que necesitamos para ser felices está a una distancia menor que la extensión de nuestros brazos. Allí están las personas que amamos, el alimento que necesitamos y la voz de la otra persona distante que se comunica con nosotros en un texto o en un teléfono.
Oración sobre las Ofrendas
Concédenos, Señor, que a ejemplo de san Luis Gonzaga, participemos en esta Eucaristía con un corazón libre de pecado, a fin de que recibamos la abundancia de tus dones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de santas vírgenes
y de santos religiosos
La vida consagrada a Dios es un
signo del Reino de los cielos
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra. Porque al celebrar a los santos que por amor al Reino de los cielos se consagraron a Cristo, reconocemos tu Providencia admirable, que no cesa de llamar al hombre a la santidad primera, para hacerlo participar ya desde ahora de la vida que gozará en el cielo, por Cristo nuestro Señor.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos,proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
El Señor les envió pan del cielo y les dio a comer el pan de los fuertes.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Tú que nos has alimentado con el pan de los fuertes, haz, Señor, que a ejemplo de san Luis Gonzaga, te sirvamos con pureza y caridad y vivamos en continua acción de gracias.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org