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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Martes I Semana Tiempo Ordinario.Ciclo C. Martes. 15 de Enero, 2012

Ordinario de la Misa: Martes I Semana Tiempo Ordinario.Ciclo C. Martes. 15 de Enero, 2012

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera

Misa de la Feria de la 1a. semana del Tiempo Ordinario

Qué admirable es, Señor, tu poder

Antífona de Entrada

Que se postre ante ti,  Señor, la tierra entera;  que todos canten himnos  en tu honor y alabanzas a tu nombre.

Oración Colecta

 Oremos:

Dios todopoderoso y eterno,  que con amor gobiernas los  cielos y la tierra, escucha  paternalmente las súplicas  de tu pueblo y haz que los  días de nuestra vida transcurran en tu paz.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura de la carta a los

hebreos (2, 5-12)

Hermanos:

Dios no ha  sometido a los ángeles el nuevo  orden de la salvación, del cual  estamos hablando. Un salmo  lo atestigua solemnemente diciendo:

¿Qué es el hombre,  para que de él te acuerdes,  ese pobre ser humano, para que de él te preocupes?

Sin embargo, lo hiciste un  poquito inferior a los ángeles,  lo coronaste de gloria y dignidad.  Todo lo sometiste bajo sus pies.

Al decir aquí la Escritura  que Dios le sometió todo, no  se hace ninguna excepción.  Es verdad que ahora todavía  no vemos el universo entero  sometido al hombre; pero  sí vemos ya al que por un  momento Dios hizo inferior  a los ángeles, a Jesús, que por  haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y honor.

Así, por la gracia de Dios, la  muerte que él sufrió redunda  en bien de todos.   En efecto, el creador y Señor  de todas las cosas, quiere  que todos sus hijos tengan  parte en su gloria. Por eso  convenía que Dios consumara  en la perfección, mediante el  sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación.

El santificador y los  santificados tienen la misma  condición humana. Por eso  no se avergüenza de llamar  hermanos a los hombres, cuando dice:

Hablaré de ti a  mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 8

Diste a tu Hijo el mando

sobre las obras de tus manos.

¡Qué admirable es, Señor  y Dios nuestro, tu poder  en toda la tierra! ¿Qué es el  hombre, para que de él te  acuerdes; ese pobre ser  humano, para que de él te preocupes?

Diste a tu Hijo el mando

sobre las obras de tus manos.

Sin embargo, lo hiciste un  poquito inferior a los ángeles,  lo coronaste de gloria  y dignidad; le diste el mando  sobre las obras de tus manos  y todo lo sometiste bajo

sus pies.

Diste a tu Hijo el mando

sobre las obras de tus manos.

Pusiste a su servicio los  rebaños y las manadas,  todos los animales salvajes,  las aves del cielo y los peces  del mar, que recorren los caminos de las aguas.

Diste a tu Hijo el mando

sobre las obras de tus manos.

 

Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.

Reciban la palabra de Dios,  no como palabra humana,  sino como palabra divina, tal

como es en realidad. 

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Marcos (1, 21-28)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se hallaba  Jesús en Cafarnaúm y el  sábado fue a la sinagoga  y se puso a enseñar.  Los oyentes quedaron  asombrados de sus palabras,  pues enseñaba como quien  tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un  hombre poseído por un  espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres  tú con nosotros, Jesús de  Nazaret? ¿Has venido a  acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.

Jesús le ordenó:

“¡Cállate y sal de él!”

El espíritu inmundo,  sacudiendo al hombre con  violencia y dando un alarido,  salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban:

“¿Qué es esto? ¿Qué nueva  doctrina es ésta? Este hombre  tiene autoridad para mandar  hasta a los espíritus inmundos  y lo obedecen”. Y muy pronto  se extendió su fama por toda Galilea.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

Hoy contemplamos a Jesús en pleno ejercicio del ministerio. Sabemos por la geografía bíblica que Cafarnaún era un puerto pesquero al norte de Galilea. Esto indica que Jesús comienza su ministerio no en el centro del poder (Jerusalén), sino en la periferia: Galilea (gente sospechosa), en frontera con el mundo pagano, en medio de pescadores (considerados impuros). Su primera acción es enfrentarse con un endemoniado, considerado impuro por el fundamentalismo religioso judío, que lo convertía al mismo tiempo en una persona marginada, excluida y rechazada por la sociedad. La autoridad de los escribas se centra en la ley. La de Jesús en la fuerza de su Palabra, respaldada por una vida coherente y trasparente. Por eso los “demonios”, los poderosos, los dominadores le temen y le rechazan desde el comienzo. Su autoridad desvela la mentalidad descompuesta, manipuladora, de los dirigentes religiosos del pueblo.

Podríamos preguntarnos nosotros, ¿en qué se fundamenta nuestra autoridad? ¿En las palabras, en las normas, en los ritos, en las ceremonias, en las costumbres? ¿O en una vida auténtica que se traduce en praxis de solidaridad, justicia y fraternidad, en medio de nuestro mundo “endemoniado” por la violencia, la corrupción y la opresión?

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor,  participar dignamente  en esta Eucaristía, porque  cada vez que celebramos el  memorial del sacrificio de tu  Hijo, se lleva a cabo la obra de  nuestra redención.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Prefacio Común II

La salvación por Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,  es nuestro deber y salvación  darte gracias siempre y en todo  lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Pues por amor creaste al  hombre, y, aunque condenado  justamente, lo redimiste por  tu misericordia. Por Cristo nuestro Señor.

Por él, los ángeles y  arcángeles, y todos los coros  celestiales celebran tu gloria,  unidos en común alegría.   Permítenos asociarnos a sus  voces, cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo…

 

Antífona de la Comunión

Para mí, Señor, has preparado  la mesa y has llenado la copa hasta los bordes.

Oración después de la Comunión

 Oremos:

Infúndenos, Señor, el espíritu  de tu caridad para que,  alimentados del mismo pan del  cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 Fuentes: www.lecturadeldia.org;www.servicioskoinonia.org

 

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