Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Ordinario de la Misa: Sábado XVIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 11 de Agosto, 2012
Santa Clara de Asís, Virgen
Memoria
El Señor no abandona al que lo busca
Antífona de Entrada
Como las vírgenes prudentes, santa Clara, conserva su lámpara encendida para salir al encuentro de Cristo.
Oración Colecta
Oremos:
Dios misericordioso, que inspiraste a santa Clara un ardiente amor por la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, seguir a Cristo pobre y humilde, para que podamos contemplarte después en el Reino de los cielos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Habacuc (1, 12—2, 4)
¿No eres tú, Señor, desde siempre, mi santo Dios, que no muere? Tú, Señor, has escogido al pueblo caldeo para hacer justicia y lo has establecido para castigar. Tus ojos son demasiado puros para soportar el mal, no puedes ver la opresión. ¿Por qué miras en silencio a los traidores y callas cuando el malvado devora al justo?
Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no tienen dueño, como a los peces del mar: el pueblo caldeo los pesca con anzuelo, los atrae a su red, los va amontonando y luego ríe satisfecho.
Después ofrece sacrificios a su anzuelo e incienso a su red, porque le dieron rica presa y comida sustanciosa. ¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes y matando naciones sin piedad?
En mi puesto de guardia me pondré, me apostaré en la muralla para ver qué me dice el Señor y qué responde a mi reclamación.
El Señor me respondió y me dijo:
“Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 9
El Señor no abandona
al que lo busca.
El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal para juzgar, juzga al orbe con justicia y rige a las naciones con rectitud.
El Señor no abandona
al que lo busca.
El Señor es refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Que confíen en ti los que te conocen, porque tú, Señor, no abandonas a los que te buscan.
El Señor no abandona
al que lo busca.
Tóquenle música al Señor, que reina en Sión, cuenten sus maravillas a los pueblos, porque el Señor pide cuentas de la vida y no olvida los gritos de los oprimidos.
El Señor no abandona
al que lo busca.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (17, 14-20)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le dijo:
“Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo”.
Entonces Jesús exclamó:
“¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho”. Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.
Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron:
“¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?”
Les respondió Jesús:
“Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se trasladaría.
Entonces nada sería imposible para ustedes”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Un grano de mostaza es tan grande como uno de arena, es decir, apenas uno o dos milímetros. Las palabras de Jesús son un duro cuestionamiento para sus discípulos. Ellos se presentan como personas religiosas, pero carecen de la materia prima: la fe. Esa carencia hace ineficaz sus acciones; en particular cuando se enfrentan a una persona atrapada entre polaridades, entre puntos irreconciliables como el fuego y el agua. La fe tiene un potencial transformador: hace que seamos capaces de confiar en el poder de Dios para aliviar el dolor de las personas. La fe es un escudo: nos permite afrontar el mal que se apodera de las personas y las somete. La fe es una fuerza extraordinaria: vence la inercia de las costumbres y nos empuja hacia lo nuevo. – ¿Qué nos pide Jesús? Que poseamos el equivalente a un granito de esa fe para desatar nuestro potencial humano y posibilitar la acción divina. Eso nos exigiría superar la desconfianza radical que nos impide creer en nosotros mismos y, sobre todo, el temor a abrirnos al prójimo. De la misma manera, nos obligaría a buscar esa verdad que nos manifiesta en el libro de la Biblia, libro de la Palabra de Dios.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te presentamos, en reconocimiento de las maravillas realizadas por tu amor en la vida de santa Clara, virgen, y haz que nuestro sacrificio de alabanza sea grato a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de Santas Vírgenes
y de Santos Religiosos
La vida consagrada a Dios es un
signo del Reino de los cielos
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra. Porque al celebrar a los santos que por amor al Reino de los cielos se consagraron a Cristo, reconocemos tu Providencia admirable, que no cesa de llamar al hombre a la santidad primera, para hacerlo participar ya desde ahora de la vida que gozará en el cielo, por Cristo nuestro Señor.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Ya viene el esposo; salgamos al encuentro de Cristo, el Señor.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, que este sacramento fortalezca en nosotros tu amor, para que aceptemos los sufrimientos de nuestra vida como una forma de participar en la pasión de Cristo y nos esforcemos por vivir unidos a ti, a ejemplo de santa Clara, virgen.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.