Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Solemnidad: Ntra. Sra. de las Mercedes, Patrona del Pueblo Dominicano
La fe nace de hacer lo que El nos diga
Orientaciones para esta Celebración:
Colocar delante de la imagen de la Virgen, en un lugar central del Templo, una Biblia abierta, y la bandera dominicana como signo del Patrocinio liberador que Ella ejerce sobre el pueblo y la historia de la República Dominicana. Se pueden colocar en varios lugares cadenas rotas, y presentar una de ellas en el Ofertorio. Se puede hacer una colecta para la Pastoral Penitenciaria. Se recuerda, presentando sus nombres en las intenciones, a las personas de la Comunidad que están internas en la cárcel. Se puede al final entonar el Himno Nacional.
Monición ambiental:
En este día celebramos con alegría la solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, declarada Patrona de la República Dominicana desde la Independencia Nacional en 1844, aunque la devoción se remonta casi al descubrimiento de la Isla, ya que en el 1615 es declarada Patrona de la Española, a raíz de un fuerte terremoto acaecido.
La devoción a ella está ligada a un gran santo llamado San Pedro Nolasco que en España fundó la Orden de Santa María de la Merced de la Redención de los cristianos cautivos, dedicada a la merced, es decir a obras de misericordia. Su fin principal era lograr la liberación de los padres de familia que caían prisioneros en las guerras y ataques de esos tiempos, bajo dominación musulmana y que eran llevados al norte de África.
Miembros de la Orden negociaban el intercambio tomando ellos el lugar de los prisioneros para que fueran libertados. Por eso, esta devoción mariana está vinculada a la libertad de los cautivos, y por eso, se le representa con unas cadenas rotas. Ella es madre de la libertad y quiere ver libres a sus hijos de todo tipo de esclavitud.
Es por ello que hoy celebramos el Día de los internos de nuestras cárceles, a quienes recordamos con cariño, rogando al Señor con su Madre para que los libere de toda cadena interior y puedan prepararse y renovarse como personas cuando les toque integrarse a la sociedad. Y también oramos por todos los servidores de la Pastoral Penitenciaria para que el Señor los haga profetas del Reino dentro de la dolorosa realidad de nuestras cárceles.
Pidamos a la Virgen María de las Mercedes que supo hacer siempre la voluntad del Padre Dios que interceda, para que nos ayude a cada uno de nosotros y a nuestras familias para que a través de la Palabra de Dios, conozcamos y profundicemos más nuestra fe, nos quedemos con lo que es de Dios y rechacemos todo lo que nos esclaviza y nos impide avanzar como personas, como familia y como pueblo.
Llenos de alegría, junto a nuestra Madre liberadora de los cautivos, celebremos con su Hijo esta acción de gracias, al que nos liberó de las cadenas de la muerte y del pecado y cantando recibámoslo a El que se hace presente a través de su ministro.
Oración Colecta
Dios, Padre de misericordia, que en tu admirable providencia, hiciste que la Madre de tu Hijo participase de las angustias y sufrimientos humanos, concede, por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María de las Mercedes, consuelo de los afligidos y liberadora de cautivos, que los que sufren cualquier forma de esclavitud, consigan la verdadera libertad de los hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo…
Primera Lectura: Jeremías 30, 8-11ª
A través de Jeremías el Señor quiere que su pueblo conozca su decisión de liberarlos de toda esclavitud y lo invita a examinar su pecado y hacer un cambio de vida. Escuchemos.
Lectura del libro de Jeremías
Acontecerá aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot - que romperé el yugo de sobre tu cerviz y tus coyundas arrancaré, y no servirán más a extranjeros, servirán a Yahveh su Dios y a David su rey, que yo les suscitaré.
Pero tú no temas, siervo mío Jacob - oráculo de Yahveh - ni desmayes, Israel, pues mira que yo acudo a salvarte desde lejos y tu linaje del país de su cautiverio; volverá Jacob, se sosegará y estará tranquilo, y no habrá quien le inquiete, pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para salvarte: pues acabaré con todas las naciones entre las cuales te dispersé. Pero contigo no acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 15
¿Quién puede habitar en tu casa, Señor?
El que anda sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón, y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo; R/.
El que con menosprecio mira al malvado, más honra a los que temen a Yahveh; que jura en su perjuicio y no retracta, R/.
Quien no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente/ Quien obra así jamás vacilará. R/.
Segunda Lectura: Gálatas 5, 1-2,13-25
La fe que nace de hacer lo que Jesucristo nos diga hace brotar en nosotros la libertad que conduce al amor y al bien y nos aparta de todo lo que nos esclaviza y destruye nuestro ser. Escuchemos.
Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas
Para ser libres nos libertó Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud. Porque, hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad; sólo que no tomen de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, sírvanse por amor los unos a los otros.
Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se devoran mutuamente, ¡miren no vayan mutuamente a destruirse!
Por mi parte les digo: Si viven según el Espíritu, no darán satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacen lo que quisieran.
Pero, si son conducidos por el Espíritu, no están bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales les prevengo, como ya les previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.
Palabra de Dios.
R. / Aleluya, Aleluya
V. / Tú eres la puerta del Rey Altísimo. / Trono resplandeciente del que es luz, / Pueblos redimidos, aplaudan, / Por María se nos ha devuelto la libertad.
R. / Aleluya, Aleluya
Evangelio: Juan 2, 1-11
María nos indica que la fe nace del hacer lo que Jesús nos diga que hagamos. Es su Palabra que despierta en nosotros la fe, la alimenta y dinamiza. Su confianza plena en su Hijo la hace para nosotros modelo de fe. Con María aclamemos a su Hijo que nos hablará.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.»
Dice su madre a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenen las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sáquenlo ahora, les dice, y llévenlo al maestresala.» Ellos lo llevaron.
Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Palabra del Señor.
Meditación
La solemnidad de las Mercedes, que significa (Don, misericordia, regalo), nos presenta un evangelio muy especial: Jesús y su madre en una boda. Tenemos en escena un novio y un mayordomo de los cuales no se dan detalles ni referencias ningunas, son totalmente anónimos. De los únicos que sabemos algo, aparte de Jesús y su madre, es de los discípulos. ¿De que boda se nos habla entonces que tenga tanta importancia?
En la Biblia la relación de Dios y su pueblo se presentaba como un desposorio. Jesús en varias narraciones evangélicas se presentaba como el novio a quien se estaba esperando y, además, en algunas parábolas comparaba el Reino que vino a traer con un banquete de bodas.
¿No serían Jesús y María los nuevos novios quienes, como Adán y Eva, vienen a llenar de sentido y de alegría la vida vacía de los Israelitas y de la humanidad? María es el medio, el instrumento para hacer llegar el vino nuevo que Dios dejó para último. La frase emblemática de María: ¨Hagan lo que él les diga¨, nos recuerda que Israel nuca hizo lo que Dios le dijo, sólo ella lo hizo, por eso, está llamada a guiar a los discípulos hacia el verdadero seguimiento. María fue la esclava, un esclavo sólo hace lo que su señor le diga; exactamente eso fue lo que ella hizo.
María con su obediencia, nos enseña a liberarnos del pecado que se introduce por la desobediencia de los hombres al espíritu de Dios. A través de ella, Jesús vino a desposarse con toda la humanidad. Así como Jesús se encarnó en María haciéndose con ella una sola carne, también nos invita a nosotros a entrar con él en ese desposorio a través de la eucaristía, que es el banquete de bodas suyo con todos los que lo acepten. En la eucaristía nos hacemos una sola carne con él, como le sucedió a María.
Este es el don maravilloso que hoy celebramos, la misericordia de Dios se ha puesto a merced de todos los hombres.
Oración de los fieles:
El que preside:
Elevemos nuestras súplicas al Padre, por medio de Jesucristo, con la intercesión de la Virgen María de las Mercedes, ya que él quiso que nuestro Salvador naciera de ella para liberarnos del pecado y de la muerte, y digamos confiadamente:
Padre, contempla a la Madre de tu Hijo y escúchanos.
Pidamos por la Iglesia Universal, por el Papa Francisco, por nuestro Obispo, por la Conferencia Episcopal Dominicana, para que el Señor, por la intercesión de la Santísima Virgen María les acompañe en su misión evangelizadora
.
Oremos.
Pidamos por el Gobierno de nuestro país, para que el Señor, por intercesión de nuestra Patrona, la Virgen de Las Mercedes, les ayude a discernir la solución a los problemas de nuestra nación.
Oremos.
Por todos los pobres, los huérfanos y las viudas, por los enfermos, los encarcelados y los que están esclavizados por el pecado, para que por intercesión de Nuestra Señora de las Mercedes llegue hasta ellos el anuncio glorioso del Evangelio, que libera a los hombres de las ataduras del demonio,
Oremos.
Por todos los que se confiesan cristianos para que por la intercesión de nuestra Madre de las Mercedes, alcancemos a ser testigos y profetas del Reino en medio de las comunidades y sectores y en todos los ámbitos de nuestra parroquia.
Oremos.
Por todos los que trabajan en la Pastoral Penitenciaria para que sean verdaderos instrumentos de la liberación que solo Dios puede dar.
Oremos.
Por el pueblo dominicano, que celebra hoy con gozo la solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, para que ella le lleve al encuentro de Jesucristo, y nos enseñe a amarlo como ella lo amó.
Oremos.
El que preside:
Padre, al ver glorificada nuestra condición humana en la Virgen María, a quien nosotros veneramos bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes, nos animamos a pedirte confiadamente toda clase bienes temporales y eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración de las Ofrendas:
Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo y concede, que los que celebramos la obra inmensa de la caridad de tu Hijo, nos afiancemos, por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, en el amor a Dios y al prójimo. Por Jesucristo nuestro Señor. Prefacio:
III de Santa María Virgen: “María, Signo de Consuelo y de Esperanza”
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA III
MARÍA, SIGNO DE CONSUELO Y DE ESPERANZA
63b. Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias,
es bueno cantar tu gloria, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Te alabamos y te bendecimos
por Jesucristo, tu Hijo,
en esta fiesta (memoria) de la bienaventurada Virgen María.
Ella, como humilde servidora, escuchó tu palabra
y la conservó en su corazón;
admirablemente unida al misterio de la redención,
perseveró con los apóstoles en la plegaria,
mientras esperaban al Espíritu Santo,
y ahora brilla en nuestro camino
como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
te entonamos nuestro canto
y proclamamos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Antífona de la Comunión: Cantares 8, 7
Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni los ríos extinguirlo
Oración después de la Comunión:
Habiendo recibido, Señor, el sacramento de redención y vida, te pedimos por intercesión de la Bienaventurada Virgen María de las Mercedes, Madre solícita y celestial Patrona nuestra, que podamos servir con todas nuestras fuerzas al misterio de la salvación, y merezcamos ser admitidos en el Reino Eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.
Fuente: Conferencia del Episcopado Dominicano
Y Misal Romano